El Mercado Garmendia de Culiacán: más de un siglo de historia, tradición y vida comercial en el corazón de Sinaloa
Desde sus orígenes en la antigua Plaza del Mercado hasta convertirse en uno de los edificios más emblemáticos del Centro Histórico, el Mercado Gustavo Garmendia representa la memoria, la arquitectura y la identidad de Culiacán
El corazón comercial de Culiacán
Hablar del Mercado Gustavo Garmendia es hablar de la historia de Culiacán. Durante más de un siglo, este emblemático edificio ha sido el punto de encuentro de comerciantes, productores, familias y visitantes que encuentran entre sus pasillos una mezcla de tradición, gastronomía, cultura y comercio.
Ubicado en el Centro Histórico de la capital sinaloense, el mercado continúa siendo uno de los espacios públicos más importantes de la ciudad y un símbolo del desarrollo económico de Culiacán.
Los orígenes del mercado
Antes de existir el actual edificio, en ese mismo sitio funcionaba la antigua Plaza del Mercado, creada por acuerdo del Cabildo el 12 de marzo de 1839 para concentrar la actividad comercial de la ciudad.
Con el crecimiento de Culiacán durante el Porfiriato, surgió la necesidad de construir un mercado moderno, higiénico y permanente.
En 1909 comenzaron los trabajos para demoler los antiguos puestos y dar paso a una nueva construcción que representara el progreso urbano de la capital sinaloense.
La primera piedra fue colocada el 16 de septiembre de 1910, como parte de las celebraciones del Centenario de la Independencia de México.
Sin embargo, pocos meses después estalló la Revolución Mexicana, lo que provocó retrasos en la obra debido a problemas económicos y políticos. El proyecto logró continuar gracias a préstamos otorgados por destacados empresarios locales, entre ellos Francisco Andrade y Canto, Juan B. Scolari y A. T. Krohn. Finalmente, el mercado abrió sus puertas en 1918.
El edificio fue diseñado por el arquitecto Luis F. Molina, considerado uno de los principales responsables de la arquitectura que transformó a Culiacán a finales del siglo XIX y principios del XX.
Su diseño presenta un estilo ecléctico con elementos neoclásicos, tres amplias naves cubiertas por una estructura metálica y una fachada inspirada en las grandes estaciones ferroviarias europeas de la época, características que hoy lo convierten en un inmueble de gran valor patrimonial.
¿Quién fue Gustavo Garmendia?
El mercado lleva el nombre del Teniente Coronel Gustavo Adolfo Garmendia Villafaña, ingeniero militar y revolucionario que perdió la vida durante la Toma de Culiacán.
Su nombre fue elegido como homenaje a uno de los personajes más representativos del movimiento revolucionario en Sinaloa, convirtiéndose desde entonces en parte de la identidad del inmueble.
El reloj del Mercado Garmendia
Uno de los elementos más representativos del edificio es el reloj ubicado en su fachada principal, que durante décadas ha servido como punto de referencia para los habitantes del centro de Culiacán.
Aunque no formó parte del proyecto arquitectónico original de 1910, el reloj fue incorporado posteriormente y con el paso del tiempo se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles del mercado. Para miles de culiacanenses, “nos vemos en el reloj del Garmendia” ha sido durante generaciones una frase común para acordar encuentros en el centro de la ciudad.
Un patrimonio histórico
El Mercado Garmendia está considerado un inmueble histórico y forma parte del patrimonio arquitectónico del Centro Histórico de Culiacán.
A pesar de diversas remodelaciones realizadas a lo largo de los años, especialmente en 2010, la estructura principal conserva gran parte de su diseño original, lo que le ha permitido mantener su valor histórico y cultural.
Un mercado que sigue vivo
Actualmente, el Mercado Garmendia alberga decenas de locales dedicados a la venta de frutas, verduras, carnes, mariscos, quesos, especias, artesanías, ropa y comida tradicional sinaloense.
Más que un centro de abasto, representa un espacio donde convergen generaciones de comerciantes y clientes, preservando costumbres que forman parte de la identidad de Culiacán. Su actividad diaria demuestra que, más de cien años después de su inauguración, sigue siendo uno de los motores comerciales y culturales más importantes de la ciudad.







